Salud, calidad e innovación como estrategia de marca

Licenciado en Farmacia por la USC, lleva más de dos décadas vinculado a una empresa con la que asegura sentirse muy identificado y que tras 145 años de historia puede presumir de tener “el mejor agua del mundo” según el prestigioso iTQi de Bruselas. Su última apuesta, las bebidas elaboradas con Agua de Mondariz y sin azúcares

 

Alberto C­abadas, director de Planta Aguas de Mondariz y Fuente del Val  - FOTO: ECG

Alberto C­abadas, director de Planta Aguas de Mondariz y Fuente del Val - FOTO: ECG
 

 

Nativo de Mondariz, Alberto C­abadas asegura tener relación con Aguas de Mondariz "desde el principio de los tiempos", ya que reuerda, "la empresa siempre ha estado muy vinculada al pueblo, daba prioridad a la gente de allí para trabajar en ella e incluso vendían al por menor". Cuenta como anécdota de su infancia que "en la fábrica Fuente del Val, que quedaba frente a la playa fluvial, se vendía también Trinaranjus, por lo que de pequeños cruzábamos el río para que nos diesen un refresco en la merienda. Algo que era un lujo, porque nadie lo tomaba a no ser que fuese una ocasión especial".

 

Cabadas comenzó en el laboratorio antes de pasar a dirigir el departamento de calidad y desde 2011, asumir la dirección de la planta. "Vengo del departamento de calidad y es un poco casualidad que haya llegado a la dirección", afirma, aunque explica que "la calidad te da una visión estratégica muy grande, porque estamos auditando todos los departamentos, por lo que tienes una visión de negocio mucho más amplia que en otras secciones". 

 

¿Qué distingue a Agua de Mondariz?

 

Habría que preguntarle a los catadores del iTQi ((International Taste & Quality Institute) de Bruselas, pero yo diría que en general, tecnicamente, es un agua que tiene una mineralización muy equilibrada, muy característica gallega; que en origen es carbogaseosa y con hierro, lo que le da un brillo dorado. En boca tiene una entrada muy elegante, evoluciona muy bien a lo largo de todo el tracto digestivo, y en el retrogusto deja esos matices minerales que además le dan las propiedades saludables, porque no hay que olvidar que estamos hablando de un agua mineromedicinal, calificación que nos dio la administración tras presentar los estudios científicos correspondientes.

 

Está considerada la mejor agua del mundo por los expertos.

 

Nosotros somos una empresa que desde hace años decidimos no presentarnos a ninguna cata, porque entendíamos que no estaba contrastada ni la profesionalidad de los catadores ni la independencia de los organismos. Por eso, cuando en 2008 nos surgió la posibilidad de presentarla a un instituto independiente, sin ánimo de lucro y con sumilleres de todos los países, creímos que era interesante someter nuestro producto a la valoración de esos profesionales. Conseguimos la máxima puntuación el primer año y la hemos renovado siete años seguidos. De hecho, somos la única empresa en todo el mundo de cualquier sector que durante las siete ediciones consecutivas conseguimos la máxima puntuación. El hecho de que el agua que procede del municipio más pequeño de Galicia obtenga el mayor reconocimiento del mundo es, sin duda, un motivo de orgullo y satisfacción, porque no hay que olvidar que nos estamos enfrentando a productos súper reconocidos para el consumidor.

 

¿Dónde está presente Agua de Mondariz?

 

En todo el territorio nacional, en 40 países del mundo y en todos los continentes, aunque en Oceanía se vende a través de un distribuidor. En Galicia, además, sería difícil encontrar a una persona que no haya tenido una botella nuestra en sus manos.

 

¿Un profano distingue aguas?

 

Sin duda. Yo doy clases de cata y nunca me he encontrado a nadie que no supiese catarlas, aunque a priori no lo creen. De hecho, lo de que el agua es incolora, inodora e insípida es la segunda mentira de la infancia, junto a la de los Reyes Magos. El agua se distingue, y cuando te acostumbras a beber una determinada acabas reconociéndola y distinguiéndola. Las aguas de Mondariz y las de Fuente del Val, por ejemplo, proceden de manantiales distintos y aunque solo esten separados un par de kilómetros, sus diferentes orígenes hacen que sus sabores sean distintos y se distingan perfectamente.

 

¿El agua está de moda?

 

Antes de la crisis lo estuvo un poquito más y ahora vuelve a iniciarse. En este sentido he de decir que los envasadores tenemos que hacer autocrítica, porque creo que somos responsables de lo que sucedió con ellas, ya que en la época de la abundancia y el despropósito, nos dedicamos a vender más por los ojos que por la boca, llegando a que se vendiesen aguas a 90 euros porque las botellas tenían cristales de Swarovski. Cuidamos más la estética, hicimos envases muy bonitos y nos olvidamos de vender lo que realmente vendemos, que es el alimento, lo que va dentro, y en mi opinión no se debe centrar la venta en el envase, sino en las cualidades del producto.

 

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